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D.O.P. Jumilla

Jumilla es el gran nombre del vino murciano.  Juega un papel de zona estandarte similar al que pueda tener la Ribera del Duero en el conjunto de Castilla y León o Cariñena en el vino aragonés. 

Hay ocasiones en las que el peso de la púrpura se hace notar en un sentido negativo, pero no es el caso. Jumilla tomó la bandera de la renovación y de la calidad ya en los años ochenta, con unos intentos (Altos de Pío, Viña Umbría, Cerrillares…) que no cuajaron tal vez por prematuros. En los primeros noventa, al mismo tiempo que emergía el nuevo Priorato, nuevos nombres tomaron el relevo (Agapito Rico, luego Casa Castillo y después algunos otros) y las instituciones se pusieron al día (costó trabajo: el primer cabernet, Carcheleto, tuvo que salir como vino de mesa) e impulsaron la renovación. La creación del Certamen de Calidad de los Vinos de Jumilla, que en 2008 cumplió quince años, ha sido al mismo tiempo escaparate y lanzadera para los nuevos vinos de calidad que han ido surgiendo, bien de bodegas nuevas (Luzón, Casa de la Ermita, Miguel Gil, El Nido), bien de firmas clásicas (Bleda, BSI, Pedro Luís Martínez). Con sus luces sus sombras, lo cierto es que Jumilla vive un buen momento, con reconocimiento internacional incipiente y apuntes en el mismo sentido en el mercado nacional (curioso: lo contamos desde hace años en la prensa española, pero hace falta el refrendo de los especialistas foráneos). Algunos se duermen en los laureles, como si ya estuvieran en la cima, pero los más listos saben que el camino es largo y requiere constancia.

La Zona

Cuenta con más de 42.000 hectáreas de viñedo, repartidas casi a partes iguales entre Jumilla, al norte de la provincia de Murcia, y cinco pueblos del oeste de Albacete. Es una zona elevada (entre 400 y 800 metros sobre el mar), de relieve suave en la zona albaceteña y algo más movido en Jumilla. El suelo es calizo, pedregoso y muy pobre, con una sensación de aridez que se acentúa con un clima continental extremado, con veranos tórridos e inviernos muy fríos, y secos (350 mm. de lluvia al año).

Las Uvas

La tinta Monastrell, característica del Altiplano, ocupa aproximadamente el 90 por ciento del viñedo; el resto se reparte entre las tintas Garnacha Tintorera, Cencibel, Cabernet Sauvignon, Garnacha, Merlot y Syrah y las blancas Airén, Macabeo, Pedro Ximénez y Malvasía.

Los Vinos

Los tintos estructurados, de intenso color y vigorosos característicos de Jumilla van perdiendo poco a poco la rusticidad que los ha caracterizado y, además, van mostrando una aptitud para la crianza que antes se les negaba. Los rosados son aromáticos, carnosos y con estructura. Los blancos no tienen especial interés.

 

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